Las plazas, medio vacías

Aunque la situación ha mejorado paulatinamente desde el inicio de la pandemia, sólo se llevan a cabo el 25% de plazas de bertsolaris que se desarrollaban con anterioridad.

En marzo, las plazas, que estaban en pleno apogeo, se convirtieron en un desierto. Desde entonces, tanto la situación como las normas han ido cambiando y en cada época la plaza ha adoptado un aspecto u otro; ni por un instante el aspecto que tenían antes.

El COVID-19 suspendió todas las plazas de bertsos el 13 de marzo y desde entonces hasta mayo todas las actuaciones quedaron en nada. Tras esta pausa, algunos bertsolaris comenzaron a ofrecer actuaciones desde casa, online y gratis.

Cuando se levantó el estado de emergencia había permiso para ir a trabajar, pero no para organizar actos culturales. Así que a principios de mayo Bertsozale Elkartea y Lanku Kultur Zerbitzuak, en colaboración, comenzamos a grabar sesiones de bertsos en la sede de Amasa-Villabona, ofreciendo a los organizadores la posibilidad de la emisión on line. Las actuaciones tuvieron muy buena acogida.

A finales de mayo pasamos a la segunda fase. Se podían organizar actos culturales, pero con un aforo reducido. A los organizadores les costó mucho empezar a organizar algo, así que, dada la situación, el 5 de junio organizamos una actuación de bertsolaris en Amasa-Villabona, con todas las medidas de seguridad garantizadas. El objetivo era, entre otras, demostrar que los espectáculos culturales son eventos seguros desde el punto de vista sanitario.

Pasamos a la tercera fase el 8 de junio y, ahí, los aforos y las opciones se abrieron más. Tras ver la actuación organizada por Bertsozale Elkartea, los organizadores comenzaron a animarse, por lo que a partir de mediados de junio se han organizado actuaciones en algunas localidades. Sin embargo, como no ha habido fiestas, las sesiones que se han llevado a cabo se han organizado dentro de la programación cultural. El formato que se ha impuesto ha sido el del festival y han desaparecido otro tipo de plazas, como las comidas y cenas de bertsolaris. Los formatos libres que se suelen organizar dentro del programas de fiestas también han desaparecido casi por completo.

Un futuro incierto

En general, hay mucha incertidumbre y muchos altibajos en relación a la plaza. Oier Iurramendi, responsable de fomento de Bertsozale Elkartea y Marta Agirrezabala coordinadora da Lanku Kultur Zerbitzuak, aseguran que estamos "muy lejos" de lo anterior. "Se organizan muchas actuaciones que luego se suspenden y parece que el otoño también viene por el mismo camino", aseguran. "En la actualidad, sólo se están desarrollando el 25% de las plazas que se organizaban con anterioridad. Tenemos un futuro incierto y estamos preocupados".

De todas formas, Iurramendi y Agirrezabala han querido subrayar que las actuaciones que se han organizado han tenido "muy buena acogida". "Tanto por parte de los bertsolaris y aficionados al bertsolarismo, como por parte de los organizadores que se han animado a organizarlos".

Aunque se ha demostrado que los actos culturales son seguros, también han añadido que la incertidumbre y el miedo han causado mucho daño. "Las expectativas no son buenas y estamos muy preocupados. Todo esto puede dejar al mundo del bertsolarismo en una situación muy grave si no se dan ayudas o garantías para llevar a cabo los actos ", afirman Iurramendi y Agirrezabala. "Será necesario el esfuerzo de todos".

Los eventos culturales se pueden realizar garantizando la salud de todos./ XDZ